Con la participación de casi todos los países de Europa, y organizado
por la Asociación de Consumidores de Cannabis y la revista holandesa
High Life, se celebró en diciembre de 1994, en Amsterdam, la XIV Copa
de Europa de la Marihuana. Entre 90 variedades ganó por olor, potencia,
aspecto visual y fragancia la alemana y el segundo puesto lo consiguió
la Asociación Ramón Santos de Estudios sobre el Cannabis con su
variedad de origen mexicano-colombiana.
La ARSEC, con sede en Barcelona, personería jurídica y más de 800
socios, produce, compite y gana un concurso agrícola ausente de las
tradicionales Exposiciones Rurales, realizando hábiles maniobras entre
las fisuras legales españolas.
Si la base para distinguir entre drogas "blandas" y "duras" es de
acuerdo a su mayor o menor toxicidad, no hay lugar donde poner a la
marihuana en esa clasificación, porque provoca efecto cero negativo.
La marihuana afecta la memoria, produciendo una disfunción, que no es
irreversible, se te pasa cuando se te pasa el "colocón", agrede los
pulmones por el alquitrán cuando la fumas, pero se puede evitar
comiéndola o bebiéndola en tisanas, además el efecto terapéutico es
mayor, porque como cigarro el 50 por ciento se pierde por la
combustión, pero si te la comes, bebida o en un pastel, llega al 100%.
Lo que han llegado a constatar los farmacólogos es que la marihuana
sirve para aliviar a los enfermos de SIDA en fase terminal y a
enfermos de cáncer sometidos a quimioterapia.
En el año '39 un alcalde de Nueva York encarga a antropólogos,
psicólogos y médicos un informe exhaustivo, el primero que se hace
sobre la marihuana y las conclusiones a las que llegan son muy
aleccionadoras. Primero, no existe relación causal entre la marihuana
y las otras drogas, es decir que el "efecto escalada" es falso, todo
el que empieza fumándose un porro no termina pinchándose heroína o
morfina, todos los que fumamos no nos pinchamos, y toda esa gente que
acaba pinchándose mucho, y han empezado fumando, seguro que antes del
primer porro han tomado algún vaso de vino, o han fumado tabaco, y
nadie se le ocurre decir que el alcohol o el tabaco conducen a la
heroína. Segundo, el otro concepto era que el índice de criminalidad
aumentaba con la marihuana, y según el informe de la Guardia se
demostró que la marihuana no estaba relacionada a los crímenes a gran
escala, ni a los delitos de sangre. Y luego, constatados sus efectos
terapéuticos, se comprobó que no existía dosis letal. Se hizo el
experimento de darle a un perro hasta 57 gramos de THC
(tetrahidrocarbinol, el principio activo del Cannabis), y el perro
estuvo cuatro días durmiendo, y al quinto se despertó famélico
(hambriento), y ya dejaron de hacer experimentos, y la conclusión fue:
no existe dosis letal.
Después hubo más informes. Hay uno muy bonito, de la Cámara de los
Comunes del '68, que dice que después de haber consultado toda la
bibliografía del mundo publicada hasta la fecha, lo único perjudicial
que han encontrado es que provoca "hilaridad estúpida", y que todo lo
demás era beneficioso, medicinal y terapéutico. La pregunta es: ¿una
cosa que cura hay que prohibirla porque provoca "hilaridad estúpida"?.
La ARSEC continúa la lucha que el pionero Ramón Santos, abogado del
que toman el nombre, había encarado en la época franquista. Ahora el
frente es internacional, siendo miembro de varias organizaciones: la
Asociación Europea de Consumidores de Cannabis, la Liga Internacional
Antiprohibicionista y el Instituto de la Paz de la Drogas de Amsterdam.
Si hay una guerra de la drogas, los pacifistas tenemos que oponernos
a esta guerra. Lo nuestro va más allá de la marihuana o de las otras
drogas, para nosotros el hecho de que te impidan drogarte está
usurpando el mismo derecho a elegir tú el momento de tu muerte, con
la eutanasia. Es el mismo derecho que se conculca. Lo de la marihuana
es una estrategia, nos parece el eslabón más débil de la teoría
prohibicionista, y por lo tanto el punto más fácil para demostrar la
contradicción de la prohibición, para luego hacerla extensiva a todas
las otras sustancias, incluido el alcohol y el tabaco. La gente tiene
que elegir, es su responsabilidad y su autodeterminación.
LA MARIHUANA
Es el producto, formado por las sumidades floridas (una vez obtenida de
ellas la resina), la hoja, frutos, brotes y tallos blandos del cáñamo. Todo
ello una vez secos, son picados finamente. Por ello tiene apariencia de
picadura de tabaco, variando su colocación según su procedencia; verdosa la
marroquí, marrón oscura la colombiana y centroamericana.
A pesar de su bajo porcentaje en T.H.C. (Tetrahidrocannabinol) actualmente es
una sustancia potencialmente peligrosa por ser, junto con la planta dedicada
a la producción de fibra industrial, susceptible de utilización para
fabricar el aceite de hachis o hachis liquido.
A veces es adulterada con otras plantas, tales como orégano, te, alfalfa, y
parece que se le añade en origen datura, causando efectos más potentes.
Suele tener entre el 1% y el 5% de tetrahidrocannabinol (THC).
La grifa es el equivalente, a la marihuana mexicana, al kifi marroquí o al
ghang indio.
Su consumo se realiza sola o mezclada con tabaco haciendo un pitillo (canuto
o porro ), normalmente los pitillos se cierran por los dos extremos por
falta de adherencia del producto.
Los efectos o actividad farmacologica de la grifa, irán en relación a su
riqueza en T.H.C. y esta riqueza variara con arreglo al clima donde creció
la planta, método de cultivo, recolección, almacenamiento, en resumen, sus
efectos, serán similares a los del hachís, pero menos potentes.
VERDADERA ETIMOLOGIA DE LA PALABRA HASCHISH
Contrariamente a lo que nos dicen los prohibicionistas, que la palabra asesino deriva de haschish porque la marihuana es una droga que mata, encontramos el origen verdadero de la palabra 'hachís' y comprobamos que no hay nada mas mentiroso.
Efectivamente la palabra asesino deriva de haschish, pero no tiene nada que ver con que la droga haya matado alguna vez a alguien, sino lean:
"El nombre de hachís comenzó a imponerse, después que las descripciones de Marco Polo hizo en su Livre des merveilles du monde, de la secta de los hascichins, guerreros del jeque Hassan Ibn Al Sabbah (El viejo de la montaña) temidos por su fiereza: los miembros de esta secta eran recompensados tras el combate con preparados a base de hachis, y se les prometía que, si morían luchando por su jefe, su cuerpo iría a un paraíso donde podrían disfrutar de los goces de la droga por toda la eternidad."
Extraído del libro El fenómeno droga, de Colección Temas Clave de Salvat, autor Francesc Freixa i Santfeliu
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